El Arte de Celebrarnos EN

Una despedida que se parezca a la persona que amas.

Ceremonias no religiosas, homenajes y celebraciones de vida construidos desde una vida tal como fue vivida.

Empezar una conversación
Karim Maida sosteniendo el espacio durante una ceremonia personal
Un espacio para el duelo, la gratitud, los recuerdos y el amor que llevas contigo.

Una vida merece algo más que una despedida genérica.

Cuando alguien ya no está, tú y quienes lo aman guardan muchas versiones de una misma vida. Una despedida cuidada permite que esos recuerdos se encuentren: las historias conocidas, las contradicciones, el humor, la ternura y todo aquello que no debería olvidarse.

Tu despedida se construye alrededor de la persona que amas. Puede ser íntima o reunir a una comunidad amplia; puede suceder poco después de su muerte o más adelante, cuando tengas el espacio necesario para hacerlo bien.

Puedes abrir espacio para el silencio y el duelo, pero también para la música, la comida, los objetos, las fotografías y las historias que vuelven a hacer presente a esa persona. Nada se incluye únicamente porque la tradición lo espere.

Una forma clara para todo lo que necesita ser recordado.

Su historia
Un retrato escrito a partir de conversaciones con quienes conocieron diferentes capítulos de su vida.
Muchas voces
Lecturas, recuerdos y participaciones preparadas con cuidado para que familia y amigos sepan cómo formar parte.
Elementos con sentido
Música, fotografías, objetos, comida o gestos simbólicos elegidos porque pertenecieron a esa vida.
Un espacio sostenido
Acompañamiento sensible antes y durante el encuentro, para que los demás puedan estar presentes entre sí.

Creada con cuidado y a su ritmo

  1. 01

    Escuchar

    Una conversación privada con las personas más cercanas permite comprender qué debe decirse, qué puede quedar en silencio y qué lo hacía ser quien era.

  2. 02

    Dar forma

    La ceremonia y las participaciones encuentran un ritmo capaz de sostener el duelo y la gratitud.

  3. 03

    Acompañar

    Ese día, el encuentro se guía con calma y atención, dejando espacio para todo lo que pueda aparecer.

Cuéntame sobre la persona a quien recuerdas.

Comparte qué ha sucedido, dónde se reunirán y qué es importante ahora. Recibirás una respuesta personal y cuidadosa.

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